Playas adaptadas para minusválidos

Que una discapacidad no sea obstáculo para disfrutar del ocio como cualquier otra persona es todo un reto. Y se va avanzando, poco a poco, pero sin descanso. Uno de los ejemplos es el de las playas adaptadas, cada vez más numerosas.

Cierto es que aún son pocas, muy pocas, si consideramos los casi 8.000 kilómetros del litoral español, pero es necesario seguir avanzando por el buen camino. Apenas hay un centenar y medio de playas adaptadas, pero al menos todas las comunidades con costa cuentan con alguna en la que las personas con discapacidad puedan moverse con mayor o menor libertad, pero moverse al fin y al cabo.

Y al hablar de playa adaptada no nos referimos a una simple pasarela de madera que llegue hasta la orilla. De poco sirve si la persona con dificultades motoras no puede llegar a ella o no cuenta con la ayuda necesaria. Una playa verdaderamente accesible debe contar con otros servicios imprescindibles.

El primero de ellos es la presencia de personal específicamente preparado para ayudar a personas con problemas de movilidad. Puede ser el personal de Cruz Roja o voluntarios que se dediquen exclusivamente a prestar este tipo de apoyo durante unas horas al día. En cualquier caso, deben ser personas con una formación específica, capaces de responder a las necesidades de los minusválidos y vigilar que su baño se realice de manera lo más segura posible.

Además, es imprescindible que tengan sillas especiales que puedan utilizar estas personas para poder disfrutar de la playa en todo momento. Y, en algunos lugares como la playa de los Pocillos, en Lanzarote, hay incluso escuelas de buceo que ofrecen un magnífico servicio para que personas con problemas de movilidad puedan disfrutar de los fondos marinos y vivir una experiencia única.

Andalucía Asturias, Canarias, Cataluña… solo hay que buscar un poco para encontrar una playa adaptada. Tal vez no sean demasiadas, pero al menos, hay alternativas para elegir.