La reinsercion como promocion del trabajo social

El sello del Trabajo Social tiene uno de sus principales campos de batalla en las cárceles y prisiones. La labor de un profesional de este sector sería promover la reinserción social del individuo, de manera que pueda modificar la conducta que le llevó a ser ingresado en un centro penitenciario.

El trabajador social debe tener bien presente que un recluso es una persona con los mismos derechos que cualquier otra y que merece una oportunidad para volver a integrarse a la perfección en la sociedad. Respetar la dignidad humana del preso y fomentar sus potencialidades humanas son algunas de las coordenadas entre las que estos profesionales deben desenvolverse.

Así, la intervención del trabajador social podrá producirse con los individuos en cuestión, pero también con sus familias. Al recluso deberá proporcionarle cierta protección y ciertas garantías, así como deberá satisfacer los conflictos que se le presenten. La provisión de servicios y recursos y el desarrollo de programa de integración entran también entre las competencias de estos trabajadores.

Entre otras competencias está evaluar el entorno sociocultural del recluso, llevar a cabo entrevistas con personas de su entorno, explicar y justificar a la familia la intervención profesional que se ha efectuado, elaborar expediente que aúnen información personal de interés, realizar visitas al centro penitenciario en el que se encuentra o al domicilio al que ha regresado después de su periplo privado de libertad…

Y es que también corresponderá al trabajador social investigar y escrutar para poder llegar al objetivo que le encomendado una vez que recibió la solicitud de estudio. Así, deberá analizar las relaciones personales del recluso, las relaciones interpersonales, el papel que jugaba en la comunidad a la que pertenecía y el motivo por el que la persona verdaderamente tuvo que ingresar en una prisión del Estado. Es sin duda una labor dura y compleja para la que hacen falta mucho diálogo y mucha mano izquierda.