El trabajador social en la escena local

Son muchos los escenarios en los que el trabajador social tiene que dejar su sello en el día a día. Cuando su radio de acción se limita al ámbito local, el profesional tiene que multiplicarse, hacerse más visible y llegar hasta todos los rincones que requieren de su intervención y su actuación.

El trato directo con la comunidad será la tónica habitual del trabajador social en lo local. Diferentes roles y funciones tendrá que desempeñar, siempre de una manera profesional y eficiente. Las personas en problemas tanto de índole social como económica deberán ser los destinatarios de la ayuda, que tendrá que producirse de una manera cooperativa y servicial más que paternalista.

Entre los roles del trabajador social se encuentra por supuesto el de educador. Deberá hacer llegar a la comunidad las herramientas precisas para potenciar las virtudes y destrezas de los individuos; cada persona deberá resolver sus problemas con la ayuda del profesional, que ofrecerá charlas, talleres, asesoría, atención personalizada, tutorías, sesiones educativas… El objetivo es lograr un cambio de escenario en positivo; el buen trabajador social se implica en los asuntos que trata el máximo posible, pero siendo consciente de que está actuando como un profesional y que su vida privada y personal está en su propia casa.

El Trabajo Social desarrollado en el ámbito local también se responsabiliza de las tareas de coordinación. El trabajador debe conectar con otros profesionales –médicos, psicólogos, pedagogos, etc.-, gestionar otro tipo de ayudas complementarias para el colectivo y poner a disposición de la comunidad todas las coberturas que ésta necesite.

El trabajador social también tendrá que abogar en el ámbito local por ejercer como mediador y gestor. Una vez que se ha hecho el diagnóstico de la situación y que se han puesto sobre la mesa los pasos que han de seguirse, lo siguiente es mediar e intervenir.