¿Barreras físicas o de otro tipo?

Hace poco El Langui, conocido cantante y actor, ha sido protagonista de dos incidentes que han generado cierta polémica. Para quien no lo conozca, El Langui sufre un problema motor que le obliga a desplazarse en silla de ruedas. Pues bien, al ir a subir a un autobús interurbano el conductor se lo impidió, la respuesta del actor fue colocarse delante y bloquear la salida de los autobuses durante un buen rato. Dos veces lo ha hecho en unos días para llamar la atención de un problema que ya debería haber dejado de serlo hace mucho.

langui-bloquea-autobus-Sin entrar en quien tenía razón o no, lo que hay que preguntarse es si la tan cacareada “supresión de barreras” es real o no es más que un eslogan. Sí, es cierto que es un aspecto regulado ¿Pero hasta qué punto? Moverse en silla de ruedas no es un capricho, quien lo sufre en sus propias carnes o en las de algún familiar lo sabe.

Las barreras arquitectónicas…y las mentales siguen estando ahí. Empezamos por lo último, lo más sangrante. No hay que hacer un gran esfuerzo de investigación para comprobar que las plazas de aparcamiento reservadas suelen estar ocupadas indebidamente. Sí, a todos no gusta aparcar en la puerta del centro comercial, pero hay quien no se da cuenta de que para algunos no se trata de un capricho.

Y ya no es por estar más cerca o no, sino porque quien se mueve en silla de ruedas necesita más espacio para poder subir y bajar del vehículo. Y no, los carritos de los bebés no entran en esta categoría. Las estrecheces de miras de algunos no tienen nada que ver con el espacio físico, ni parecen tener fácil arreglo, que es lo más dramático.

En cuanto a las otras barreras, a las físicas, a las reales, solo hay que plantearse que si las administraciones se dejan millones y millones de euros al año en cuestiones tan importantes como publicidad institucional o gastos de representación ¿No podrían dedicar una parte simplemente a cumplir con lo que ya está regulado y a vigilar que se cumpla?

A nadie le gusta hablar de discriminación… solidaridad queda mucho mejor. Pero, lamentablemente, en cuestiones de movilidad de personas con dificultades sigue habiendo mucho de lo primero y poco de lo segundo.