Barreras Léxicas

A veces, las primeras barreras que impiden la inclusión en la sociedad de todos los perfiles de personas y la normalidad absoluta con la que se reconoce la valía de todos los individuos son las barreras léxicas. Durante años hemos escuchado eso de persona “minusválida”, como si asumiéramos que la valía de una persona con un determinado problema físico o mental iba a ser por ello menor que la del resto de ciudadanos.

¿Minusválido, menos válido? Si esta asociación de palabras que dio lugar a una nueva tiene estas tristes connotaciones semánticas, pues es mejor desecharla y sustituirla. El término correcto para referirse a las personas que sufren “déficits y limitaciones en la actividad y restricciones en la participación” no está del todo claro.

Referirnos a ellos como discapacitados tampoco puede ser del todo preciso, ya que la palabra entraña en sí misma el significado de una falta de capacidad. Quizá sea más preciso que discapacitado hablar de “persona con discapacidad”, que parece lo mismo que “discapacitado” pero no lo es. De hecho, el 3 de diciembre ya se ha convertido en el “Día Internacional de las Personas con Discapacidad”, siguiendo las pautas del lenguaje a las que instó la Organización de las Naciones Unidas en 1992.

La mismísima Organización Mundial de la Salud optó en 2001 por abandonar el empleo de las expresiones de “minusválido” y “persona con minusvalía”, por considerarlas como peyorativas y poco tolerantes con la comunidad de personas con discapacidad.

Este puede parecer un debate superfluo y sin importancia real para el sentir de la comunidad de personas con discapacidad. No obstante, este escenario en el que el lenguaje parece es el protagonista sí tiene su trascendencia, toda vez que la palabra es fundamental para construir contenido, para tender puentes y para aportar valor al grueso de los pueblos. Si queremos explorar esta vía de la tolerancia léxica, también tenemos las opciones de hablar de “diverso funcional” o de “persona con capacidades diferentes”. Todo cuenta a la hora de eliminar las barreras que conducen al respeto de todas las personas.