Iniciativas municipales para romper con el círculo de desempleo crónico que genera exclusión social

Aunque las cifras de empleo muestran una tendencia creciente, aún falta camino por recorrer para regresar a los niveles de ocupación anteriores a 2008. El desempeño es variable de acuerdo a la comunidad autónoma, el sector productivo y el perfil demográfico que analicemos.

Por ello resultan tan valiosas las iniciativas locales por mejorar la empleabilidad, dirigiendo recursos a la creación de puestos de trabajo en las áreas específicas que cada región demanda.

En Canarias, por ejemplo, donde al cierre del 2017 la tasa de desempleo se ubicó en 22% (con un descenso de casi 3 puntos con respecto al año anterior, pero aun más de 5 puntos por encima del promedio nacional), el Ayuntamiento de La Laguna ha puesto en marcha un plan de reinserción laboral con el objetivo de mejorar la empleabilidad de los participantes.

El proyecto, llamado “Haciendo Barrios”, cuenta con una subvención del Cabildo de Tenerife de 2.195.000 euros,  y un aporte adicional del gobierno municipal de 318.000 euros.

“Haciendo Barrios” ha sido estructurado en tres fases que se desarrollarán a lo largo de un año. La primera contempla un plan de formación específica y transversal, que responda a las necesidades e intereses de cada participante. Así, durante el segundo mes del programa se ofrecerá una formación presencial de 120 horas de duración, orientada en la capacitación teórico-práctica. Finalizada esta etapa, quienes hayan demostrado un mejor desempeño pasarán a la segunda fase, que corresponde a la contratación laboral, durante la cual continuarán recibiendo formación adicional.

Durante este período se potenciarán también las actividades de promoción del programa, informando sobre sus avances para darle visibilidad

La tercera y última parte de “Haciendo Barrios” se refiere  la contratación laboral de las personas seleccionadas, para trabajar en obras de mejora en espacios e instalaciones de interés público del entorno urbano, previamente identificadas por el ayuntamiento de La Laguna. Entre otros espacios se prevé la intervención de plazas, jardines, instalaciones deportivas, colegios y áreas peatonales.

La participación en este programa está orientada a personas mayores de 45 años, provenientes de unidades familiares carentes de ingresos, así como trabajadores con más de dos años sin cotizaciones en la Seguridad Social  y demandantes de empleo que en el transcurso de los dos últimos años hayan cotizado un máximo de 6 meses. También podrán postularse personas con una discapacidad mayor o igual a un 33%. A partir de un baremo previamente definido, un equipo técnico evaluará cada candidato y determinará quiénes serán los participantes del programa.

Se han abierto un total de 152 plazas para la primera etapa, de las cuales se decantarán los 79 participantes que serán posteriormente contratados, por un periodo de al menos 10 meses. Los puestos de trabajo creados se relacionan con el área de construcción, e incluyen labores como aparejadores, técnicos de ayuda, operarios, carpinteros, electricistas, fontaneros, cerrajeros, auxiliares administrativos y almacenistas.

El Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal, había detectado una carencia de trabajadores de estas disciplinas en la comunidad canaria. Concretamente señalaba que en el sector de la construcción hacían falta albañiles, encargados y jefes de obra, personal especializado en instalaciones eléctricas y saneamiento, así como carpinteros y pintores.

La convocatoria de “Haciendo Barrios” corre por cuenta de la Sociedad Municipal de Viviendas y Servicios de La Laguna (Muvisa).

El trabajo social abocado a los adultos de la tercera edad

Los datos más recientes que ha aportado la OMS según los estudios poblacionales y epidemiológicos indican que en los últimos años se ha suscitado un incremento fantástico en la esperanza de vida debido a los importantes avances realizados en el ámbito de la salud pública. La cantidad de personas que conforman el grupo etario de adultos mayores o de la tercera edad, es decir mayores de 65 años, es notable y cada año aumenta progresivamente, por lo que el próximo paso a seguir para continuar promoviendo la esperanza de vida es realizar programas y planes de salud destinados a este grupo poblacional.

Las estadísticas predicen que para el año 2030 cerca del 25% de la población de los países más desarrollados serán personas mayores de los 65 años, y a pesar de que este dato supone un logro loable de las políticas de salud pública, también representa un nuevo desafío para la sociedad, la cual deberá adaptarse a las limitaciones funcionales y sociales que se presentan progresivamente con el envejecimiento. Actualmente ya se disponen de servicios de atención básica o primaria destinada a los adultos de la tercera edad, no obstante, la gran mayoría de estos servicios se realizan de manera a domicilio con la intención de mantener a estas personas recluidas en sus hogares, lo cual es un evidente error que el gobierno y los prestadores de servicios sociales deben cambiar.

El servicio o trabajo social para los adultos mayores debe tener como objetivo impulsar la integración a la sociedad de este grupo etario, de manera que se potencie y maximice la participación de los adultos de la tercera edad en el desarrollo económico y social del país. Igualmente, se debe tener en cuenta de que el trabajo social enfocado a este grupo poblacional requiere de una mayor intensidad y esfuerzo por parte de los trabajadores sociales debido a las características inherentes de los adultos mayores. En muchas ocasiones, el trabajo social con los adultos mayores estará destinado a contribuir y colaborar con la ejecución de las labores domésticas básicas.

Los trabajadores de Fontaneros comprenden la relevancia de prestar un servicio social especial para los adultos mayores, por ello, al momento de ser contratados por una persona mayor de 65 años se esfuerzan por brindar un servicio integro, completo y, además, colaboran en todo lo posible por resolver cualquier tipo de problemas que puedan presentar estas personas. Las personas que efectúen trabajos sociales con adultos mayores deben tener en cuenta las capacidades físicas y funcionales de estas personas, además, deben priorizar la opinión del adulto mayor y tratar de integrar a la familia de dicho adulto de la tercera edad para que contribuyan en armonía con el servicio prestado.

Si bien hemos mencionado la relevancia de los servicios sociales a los adultos mayores que promuevan la integración a la sociedad y la participación, también resulta esencial la intervención a domicilio, ya que de esta manera el trabajador social puede evaluar las condiciones en las que habita el adulto mayor para determinar si dichas condiciones son aptas para el desarrollo prospero de la vida del adulto de la tercera edad.